Hace unos meses se produjeron unos enfrentamientos sangrientos entre parte de la población de Nigeria y la respuesta del ejército y de la policía fueron brutales, dejando una huella de 700 personas muertas, todas ellas inocentes, ya que fueron asesinadas a sangre fría en sus casas, intentando protegerse de todo lo que estaba sucediendo en esos dos días en los que se produjeron estos intensos enfrentamientos político-religioso y con un resultado fatal, trágico, aunque el gobierno se niegue a decir nada al respecto, ya que no es algo que le convenga mucho, sobre todo viendo las cifras de muertes.

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Tras investigaciones de ONG y demás se ha podido saber que unas 700 personas murieron en dos días, debido a que la policía y el ejército de este país ofreció una respuesta sangrienta, asesinando a toda personas que se le ponía delante, sin mediar palabra y esto es ciertamente terrorífico, porque que suceda este tipo de asesinatos en masa en un país como Nigeria es cuanto menos para preocuparse bastante, por lo que este dato de las muertes de aquellos dos días de noviembre es inquietante cuanto menos.

El Gobierno sigue callado y no quiere decir nada al respecto, ya que los datos de las muertes son bastante claros. Este tipo de situaciones no se debería permitir, pero de vez en cuando ocurren estos asesinatos en masa en los que el ejército y la policía se comportan como máquinas de matar y no les importa matar a niños, familias enteras y todas las personas que se encuentren en la zona, como ocurrió el pasado noviembre, un noviembre sangriento.